Proyecto

La Iglesia de Santa María de Meira, joya del Císter gallego, afronta el reto del tiempo. Un reciente estudio patológico de su emblemática fachada occidental ha permitido diagnosticar las lesiones que aquejan a este conjunto monumental, sentando las bases para una intervención de restauración integral y respetuosa.

Diagnóstico: Las heridas de la piedra

El análisis ha revelado un cuadro complejo de patologías que afectan a la estructura, la estética y la propia materia del edificio, clasificables en varias categorías:

  • Patologías constructivas y de humedad: Se identifican fisuras, un deterioro significativo del canalón y problemas de estanqueidad en el encuentro con la cubierta, que favorecen la filtración de agua. Este es un agente clave en otros daños, como la escorrentía erosiva por la imposta y la aparición de manchas de humedad por capilaridad. También se observa el uso inadecuado de materiales modernos, como un rejuntado con mortero de cemento (incompatible con la piedra original) y la sustitución parcial de sillares por ladrillo.

  • Deterioro de elementos metálicos y de carpintería: Los elementos auxiliares presentan un avanzado estado de degradación, con cerco metálico y contraventanas de las saeteras deteriorados, así como una oxidación generalizada de todos los componentes de hierro.

  • Patologías químicas y biológicas: La fachada muestra signos de alteración de sus sales minerales, con eflorescencias salinas. La humedad promueve también una pátina biológica y la aparición de vegetación en grietas y repisas, que aceleran la erosión de la piedra.

  • Afecciones estéticas e inapropiadas: Elementos añadidos recientemente, como una rampa de acceso y diversa cartelería, impactan visualmente en la lectura del conjunto histórico.

  • Daños en elementos singulares de valor artístico: Las piezas más valiosas, el majestuoso rosetón de columnillas radiales y la portada principal con sus arquivoltas y capiteles vegetales, presentan un deterioro específico que requiere una atención especializada para preservar su detalle escultórico y su integridad.

Plan de intervención: Una restauración integral

Frente a este diagnóstico, el proyecto de restauración plantea una serie de actuaciones técnicas y cuidadosas, directamente encaminadas a tratar cada patología y a devolver a la fachada su legibilidad y salud estructural.

Las intervenciones constructivas serán las más extensas. Se procederá a la eliminación del mortero de cemento y al resanado manual con mortero de cal, material poroso y compatible con la piedra histórica. Se repararán las fisuras y se renovará el canalón dañado. Para proteger puntos críticos de las filtraciones, como la imposta y el encuentro del falón de la cubierta, se instalarán placas de chumbo. Además, se restaurarán los cercos metálicos y contraventanas de las saeteras, y se protegerá la base de la fachada lateral con una barandilla de acero tubular.

En el ámbito de la conservación material, se llevará a cabo una limpieza general de la fachada para eliminar pátinas biológicas y depósitos, se tratarán las eflorescencias y se detendrán los procesos de oxidación en los elementos metálicos.

Los elementos singulares recibirán un tratamiento de talla: tanto el rosetón como la compleja portada serán objeto de una restauración detallada para consolidar su piedra y preservar su ornamentación. La pesada puerta de madera con sus valiosas herrajes medievales será igualmente restaurada.

Por último, las intervenciones estéticas buscan recuperar la pureza de los volúmenes originales. Se retirará la antigua rampa (sustituyéndola por una nueva de diseño integrado) y se eliminará la cartelería inapropiada, optando por integrar la información en una vitrina discreta.

Este proyecto global no solo pretende sanar las heridas de la piedra, sino también garantizar la preservación futura de una de las fachadas cistercienses más importantes de Galicia, asegurando que continúe narrando su historia a las generaciones venideras.